Desde que el dichoso virus apareció en nuestras vidas, he podido ver publicaciones de todo tipo sobre el uso de aceites esenciales para prevenir y tratar el coronavirus.
Por responsabilidad y respeto hacia la aromaterapia, me veo en la obligación de dar mi opinión sobre este tema.
Por desgracia, a día de hoy, no existe ninguna evidencia científica que nos indique que haya algún aceite esencial que nos pueda ayudar a tratar ni a prevenir el COVID19.
Lo primero, es aclarar la diferencia entre antivírico y viricida, cuando oímos que un aceite esencial tiene propiedad antivírica, lo que nos quieren decir es que tiene la capacidad de impedir la replicación del virus, y los que tienen propiedades viricidas, tienen la capacidad de destruir el virus, y aunque nos vamos a encontrar con bastantes aceites esenciales a los que se le atribuyen estas propiedades, es de vital importancia entender que pueden tener alta efectividad sobre un virus, y poca o nula efectividad en otro, por lo tanto, considero tremendamente imprudente afirmar que un aceite esencial es efectivo contra el coronavirus únicamente porque se le atribuyen propiedades antivíricas o viricidas.
Con esto, no quiero decir que no existan aceites esenciales que puedan ser efectivos, simplemente que, a día de hoy, no tenemos ningún estudio científico en el que apoyarnos.
¿Quiere esto decir que no podemos hacer uso de los aceites esenciales como protección frente a la infección? No, claro que podemos hacer uso de ellos, y en muchos casos, casi con total seguridad, serán muy beneficiosos, pero no debemos olvidar seguir las indicaciones que nos han dado las autoridades sanitarias con respecto a las medidas de protección, como el distanciamiento social y el lavado de manos frecuente.
Podemos hacer uso de sinergias que nos ayuden a reforzar nuestro sistema inmunitario a la vez que aprovechamos sus propiedades antivirales, con aceites esenciales como el de mandravasarotra (saro), laurel, ravintsara, eucalipto radiata, tomillo blanco, verbena exótica, árbol de té, lavanda, ravensara, palo de hô… y por supuesto, hacer uso de sprays que nos ayuden a limpiar el ambiente en el hogar, la esencia de limón es un gran antiséptico ambiental, al que podemos añadir algunos de los aceites propuestos anteriormente.
Y como tratamiento, no disponemos a día de hoy, de nada que pueda recomendar con evidencia científica sobre su efectividad, con esto, no quiero decir que no se pueda hacer uso de los aceites esenciales para ayudar a paliar los síntomas y a ayudar a superar la infección, sobre todo en casos leves, ya que los casos graves deben acudir a un hospital a recibir el tratamiento que el personal sanitario estime oportuno, pero si nos enfrentamos a un caso leve, hay numerosos aceites esenciales que nos pueden ayudar a paliar los síntomas, en este caso, deberíamos priorizar los aceites esenciales antivíricos y expectorantes, como por ejemplo el eucalipto radiata, niaulí, ravintsara, mandravasarotra, para trabajar la esfera pulmonar y combinarlos con aceites esenciales antivíricos como pueden ser la lavanda, palo de hô, tomillo linalol (puede ser irritante en estado puro), tomillo blanco, palmarosa (no usar en embarazo), árbol de té… Lo ideal sería elegir uno o dos aceites esenciales de cada grupo y combinarlos en una sinergia, mínimo a una dilución del 50%, para niños y personas con pieles delicadas, y si usamos aceites esenciales que no sean irritantes, la sinergia podría llegar al 100% para personas adultas y con una piel sana. (Siempre teniendo en cuenta las recomendaciones de seguridad de los aceites esenciales que hayamos elegido) Aplicar la sinergia en el pecho y espalda 3 veces al día.
Espero que en un futuro próximo contemos con estudios científicos a los que poder recurrir para apoyarnos a la hora de plantear un tratamiento lo mas efectivo posible.
Esperamos, de corazón, se consiga pronto una cura para este virus. Mientras tanto usaremos, con las debidas precauciones, nuestros aceites.