El quimiotipo de un aceite esencial se da, cuando de la misma especie, se obtienen aceites esenciales con diferencias moleculares lo suficientemente importantes como para tener que diferenciarlos, uno de los mejores ejemplos lo encontramos en el tomillo, thymus vulgaris, del mismo thymus vulgaris obtenemos al menos 7 aceites esenciales molecularmente distintos, el tomillo linalol, tomillo timol, tomillo tujanol, tomillo carvacrol, tomillo geraniol, tomillo paracimeno y tomillo alfa terpineol, y por tanto, de la misma planta, dependiendo de la localización geográfica, obtendremos un aceite esencial con un quimiotipo o con otro. De este quimiotipo van a depender las propiedades de ese aceite esencial y las precauciones que debemos tener al hacer uso de él, por lo que, en estos casos, es de vital importancia conocer con que quimiotipo estamos trabajando.
Sin embargo, si, por ejemplo, se trata de un aceite esencial de palmarosa (Cymbopogon martini), no necesitamos saber el quimiotipo, ya que de esta planta no se obtienen aceites esenciales con diferencias moleculares tan importantes como para ser tenidas en cuenta, independientemente de la localización geográfica donde haya sido cultivada.
En el caso del Eucalipto, nos encontramos con distintos eucaliptos, por ejemplo, globulus, radiata, citronela, mentolado, smithii, polybractea… pero en este caso no son quimiotipos, sino que se trata de aceites esenciales que provienen de distintas plantas, y, lógicamente, su composición molecular es distinta.
Hoy en día estamos habituados a ver gran variedad de marcas de aceites esenciales que nos dicen que sus aceites esenciales son quimiotipados. La realidad es que únicamente en los aceites esenciales que si presentan distintos quimiotipos, sería necesario que nos lo especificaran en el envase, pero es una forma de marketing que han descubierto las empresas vendedoras de aceites esenciales para “vendernos” que su aceite esencial es de calidad, cuando esto no siempre es así.
Por desgracia, el engaño está a la orden del día en el mundo de la aromaterapia, y aunque encontramos marcas que trabajan con seriedad y nos ofrecen aceites esenciales de mucha calidad, también nos encontramos con todo tipo de aceites esenciales de calidad baja o muy baja, así que recomiendo mucha cautela a la hora de elegir un aceite esencial simplemente porque la marca nos “venda” que es un aceite esencial quimiotipado.
Ocurre lo mismo con otro término que se ha puesto de moda más recientemente, “de grado terapéutico”, y yo me pregunto… ¿Es que los hay de otro tipo? Un aceite esencial, si es de calidad, siempre será terapéutico, no existen grados… incluso, aceites esenciales de baja calidad, tendrán una parte terapéutica, muy inferior a los aceites esenciales de calidad, pero la tendrá, es más, si no fuera un producto natural, sino simplemente moléculas sintetizadas en un laboratorio, también tendrían un efecto terapéutico, y probablemente también muchos más efectos secundarios, ¡pero el efecto terapéutico estaría ahí! Por ejemplo, la gaulteria, es un aceite esencial que se adultera muy fácilmente porque su composición es un 99% salicilato de metilo, por lo que es muy sencillo sintetizar esta molécula en un laboratorio, envasarla y vendértela como aceite esencial de gaulteria, ¿En este caso no tendría efecto terapéutico? Por supuesto que sí, lo tendría. De hecho, gran parte de los medicamentos que compramos en la farmacia, no son más que moléculas que se encuentran de forma natural en las plantas, pero en este caso han sido sintetizadas o aisladas en un laboratorio.
Por lo tanto, recomiendo mucha prudencia a la hora de elegir un aceite esencial únicamente porque en el envase nos indica que está quimiotipado y es de grado terapéutico, pedir siempre las cromatografías correspondientes y aseguraros que esa cromatografía va asociada a un número de lote, que debe coincidir con el número de lote del aceite que vais a adquirir.
Me gustan mucho tus artículos, son sencillos, fáciles de entender y con la información necesaria.
Mil gracias